|
Manuel
Manuel es una persona poco común. Su vitalidad asusta a muchos y
atrae a no menos. Es mi amigo mío y puedo decir sin temor a equivocarme que es el amigo que más me ha querido y quiere y también puedo asegurar que estaría dispuesto a hacer por mí cosas que no haría por él. Si alguien me ataca estoy seguro que me defenderá y el atacante puede tener por seguro que saldrá mal parado. Aunque dice que odia Sevilla, tiene la impronta del torero andaluz y podéis estar seguros que actúa como tal, cuando anda parece que hiciera el paseíllo. Para él la vida es una corrida de toros y en ella no sabría decir con seguridad de que parte se encuentra. Posiblemente él elegiría ser el toro pues siente especial atracción por los perdedores, especialmente aquellos que luchan hasta el ultimo aliento por conseguir su objetivo. En su mirada y en su aptitud descubro algo del fatalismo de Manolete. De una ternura equívoca, es a la vez de una severidad que asusta. Convivir o trabajar con él se convierten en una experiencia donde, la velocidad y los sentimientos, juegan una carrera en la que no existen boxes. No conoce el descanso, si empieza un trabajo puede obsesionarle hasta que lo deja terminado, no esperes tregua. Muy generoso pero exigente con aquellos a los que beneficia, para mi trabajar con él (Manuel Pérez-Petit es además de amigo mi representante artístico y creador de Sediento -Sediento es un proyecto en marcha para estar y ser en el mundo de la cultura y el arte. Sediento es proceso, atemporalidad, intención...- proyecto en el que trabajo con él) ha supuesto un cambio radical en mis modos de vida y en mis modos de trabajo. No hay momento para el descanso si hay que terminar algo; veinte, treinta, cuarenta horas seguidas de trabajo frente a un ordenador puede ser algo común para alguien que está con él. Su energía le permite seguir ese ritmo que para el resto de los humanos no es lo normal. Orgulloso de su hombría, le gusta pasearla; cualquier mujer puede saber que nunca la mirará como a un individuo, para él todas son mujeres, en el más directo y natural sentido de la palabra. Respetará a la mujer de un amigo, pero cualquier otra será objeto de su deseo. Ellas saben apreciar esta actitud. La convivencia con él no es fácil, conviene ser su amigo, ser su enemigo no se lo deseo a nadie. Para mí ha supuesto la posibilidad de que mi trabajo artístico sea reconocido a nivel internacional. En poco tiempo, con su gestión, se ha reconocido por vez primera un trabajo que yo llevaba realizando durante años. En ninguna otra persona he podido encontrar tan íntimamente entrelazados a los contrarios. |