Marga
Amiga de Ana y María José, era sin lugar a dudas la más mandona y parecía creerse la más lista o por lo menos la más  experta. Y sin duda lo era, tanto que, a pesar de tener dos años más que yo, parecía mi madre.

Debo decir que fue amable con nosotros y que si era necesario echaba una mano.

Cogió en Santo Domingo de la Calzada una enfermedad de la piel que bien podrían ser ronchas producidas por una mala alimentación, como picaduras de algún insecto, se empezó a decir si no habría chinches; en jornadas posteriores, la esposa del matrimonio de Alcoy también tuvo algo parecido. En Burgos se hablaba de la epidemia del peregrino que venía de Roncesvalles y que parecía que se extendía según avanzada el colectivo de peregrinos que empezó conmigo.

La sombra de la Peste se cernía sobre el camino.