Los legendarios roncadores del camino
Si hay algo difícil de sobrellevar es compartir la habitación con alguien que ronque, excepto si ese alguien es uno mismo; pero, si en la habitación donde uno duerme hay varias personas que roncan, entonces ya puede convertirse en una tortura el descanso cotidiano.

En el camino hay que compartir las habitaciones en ocasiones con 30 o más personas. El número de los roncadores puede ser bastante elevado, si entre ellos está garganta profunda y sus seguidores, el concierto nocturno puede ser bastante irritante.

Pero todos en algún momento roncan, especialmente si se ha tomado una comida rociada de buen o mal vino.

En Puente la Reina aprendí la lección y tomé la decisión de comprarme unos tapones de cera para los oídos.

Naturalmente yo soy uno de esos famosos roncadores y recomiendo a todo el que haga el camino que vaya convenientemente preparado de sus tapones de cera por si se encontrara conmigo.