Rabanal del Camino
Pequeño pueblo de la provincia de León, poco antes de llegar a la Cruz de hierro y a Manjarín.

Elegimos este lugar para dormir, aunque nos hubiera venido mejor para nuestros propósitos seguir hasta el pueblo siguiente Fontecebadón, pero nos habían informado de que el albergue en este pueblo tenía unas condiciones penosas, lo cual no era cierto.

Es el pueblo con el más alto nivel per capita de albergues de Peregrinos por habitante, los cuales son en su mayoría ancianos.

El albergue municipal es malo con camas para enanitos que no recomiendo pues los otros albergues son baratos y mucho mejores. 

Este pueblo tiene un pequeño convento benedictino creado en 2001, donde acogen a los peregrinos un mínimo de 2 días o para toda la vida.

El día que llegamos coincidió con una fiesta religiosa que consistía en trasladar a Santa María a la ermita del Santo Cristo. Al ser el final de una etapa corta llegamos muy temprano y pude asistir y participar en la procesión y en la posterior misa que se dio en la ermita. Eran mujeres las que llevaban en andas a la virgen. Durante la misa, en la que participé desde el coro, creía que no podría mantenerme de pié, una mujer del pueblo debió notarlo pues me cedió su sitio en un banco para que pudiera sentarme. Me sorprendió que en la procesión de los peregrinos que participamos todos fueran extranjeros y yo el único español, los demás españoles se dedicaron a sacar fotos, pero ninguno formó parte de ella o bien en España hay menos creyentes que en Europa o bien los europeos que vienen al camino son todos creyentes o bien era simple y llanamente una postura de turista, de turigrino, ¿Debo pues considerarme yo mismo turigrino?

Al final de la misa y fuera de la ermita dieron una pasta y un baso de vino a los asistentes, un hombre del pueblo dio por su cuenta una copa de champán, algo me hizo pensar que al resto del pueblo no les gustaba este gesto de ostentación.

Durante la procesión un grupo de hombres y mujeres cantaron canciones populares mientras tocaban la dulzaina y las castañuelas, estas mismas personas se presentaron, también tocando y cantando en el albergue El Pilar donde el Pera y yo  fuimos a comer.

Por la tarde los padres benedictinos celebran en la iglesia de Santa María el oficio de vísperas al que están invitados todos los peregrinos y por la noche el de completas al que también están invitados todos, con rezos y cantos en gregoriano.

Mereció la pena quedarse aquí por tantos acontecimientos como ocurrieron.

ESsuno de los pueblos donde menos niños y jóvenes he visto.

Como el Pera y yo tuvimos poca cabeza nos alojamos en el albergue municipal y él tuvo que dormir con los pies fuera de la cama, pues son muy pequeñas.